martes, 12 de junio de 2007

"¡Déjenme vivir en paz!"


Abajo el egoísmo, pecado madre de todos los demás. El mundo no gira alrededor de cada uno de nosotros, empezando por el simple dato demográfico que nos dice que además de nosotros hay otras cinco mil novecientos noventa y nueve millones de personas en el mundo. Entonces: ¿Qué derecho de reclamar toda la atención para nosotros?

Y correr veloz sin detenerme
Hasta donde el horizonte alcance,
Y gritar fuertemente:
“¡Déjenme vivir en paz!”

No es porque sea egoísta,
Aunque tampoco sea la encarnación de la humildad
Sino porque yo también tengo vida:
“¡Déjenme vivir en paz!”

¿Qué acaso no tengo derecho?
¿Qué acaso no tengo libertad?
Parece que se las ha llevado el viento:
“¡Déjenme vivir en paz!”

Sólo me queda un consuelo,
Y en mi Padre lo he de encontrar,
Madre intercede por mi calma:
“¡Que me dejen vivir en paz!”